¿Cuándo me tocará a mí?
Sacada por Valentina Reyes Todo comenzó ese día, con la llegada de mi marido del consultorio. Él venía con una expresión fría, de escepticismo, me contó sobre el extraño caso de un paciente que se había quedado ciego de la nada, que no tenía ningún problema a la vista o a la anatomía del ojo y que, en vez de ver oscuridad, veía blanco como la leche. No me preocupe demasiado, podía ser una enfermedad poco conocida solamente. Pero todo cambio cuando la mañana del día siguiente, mi marido me dijo que se había quedado ciego, no lo podía entender, la ceguera no se contagia. Mi esposo me dijo que podía ser una nueva epidemia, que debía avisar al ministerio. Yo lo ayude en todo lo que pude, lo abrace y le dije que todo iba a estar bien, no me importaba contagiarme, lo único que desea era estar con él. Después de múltiples llamadas, le mencionaron a mi esposo que lo iban a ir a buscar, para ponerlo en cuarentena, yo no lo iba a dejar solo, ordene una maleta con sus cosas y las mía...